web analytics

PSICOANÁLISIS A DISTANCIA.

Doctor Alejandro Radchik, 2015

La práctica del psicoanálisis, se suele llevar a cabo siguiendo ciertos criterios:  el llamado encuadre, es decir, los  parámetros de lugar y hora, que siempre serán los mismos , garantizando la promoción de constancia. Consiste en llevar el encuentro analista- paciente en un consultorio que no cambiará de ubicación, ya que es un espacio definido por el analista, que será siempre igual, es decir no cambiando el entorno y de que haya privacidad para que el paciente se pueda explayar y sienta ese espacio como suyo en donde transcurre la sesión. Así mismo, se acuerda el contrato analítico es decir, las reglas del psicoanálisis serán la definición de un horario y el costo que tendrán las sesiones  donde se trabajará con las asociaciones libres del paciente y la atención flotante del analista.   

Lucas (quien me ha autorizado que recurra al material), inició análisis cuando todavía era estudiante de canto; su carrera prometía cuando empezó el tratamiento,  acordamos que al   explicarle las reglas del contrato psicoanalítico, nos veríamos en el  consultorio cuatro veces a la semana en un  determinado horario, hablaría todo lo que se le fuera viniendo a la cabeza   y acordamos trabajar  bajo las reglas que componen el tratamiento conforme  al  setting analítico. Lucas  y yo  nos dedicamos a hablar al principio de su análisis sobre sus deseos de convertirse en cantante de ópera; era tal su capacidad y tenacidad, que fue escalando para darse a conocer en el ambiente de la ópera en México.  Gracias a que concursó en un festival donde había jueces exigentes, obtuvo como premio una beca para continuar con la carrera de canto. Ello tuvo lugar en Norteamérica. Trabajamos entonces en la inminente separación que seguiría una vez que cursara los estudios de la beca.
Al regresar de Norteamérica, platicó que había tenido la  oportunidad de conocer a importantes figuras la ópera y que en su viaje se enteró cómo inician abriéndose camino los cantantes que desean incursionar como tenores. Se lanzan al estrellato con los conocimientos de sus estudios previos; se acercan a un representante para ofrecer sus servicios. Para sorpresa nuestra, un representante le explicó a Lucas que pronto lo necesitaría, y así nació su carrera artística.
Lucas y yo nos encontramos en un una encrucijada; pronto tendría que interrumpir su análisis pues  se vería obligado a viajar a Norteamérica; simultáneamente, no era recomendable en este punto de su vida. Evidentemente, estaba llegando a alcanzar sus objetivos pues se presentaban a su alcance sus anhelos se antaño, era como sacarse el premio mayor.

Los psicoanalistas sabemos que sacarse el premio mayor de la lotería implica un duelo, ya que la fantasía de que al obtener mucho dinero se puede alcanzar la felicidad es una falacia, porque se pasa a un lugar desconocido para el premiado; se generan sentimientos de envidia por parte de quienes lo rodean es  decir, contrariamente a lo que podríamos suponer, alcanzar el éxito puede significar convertirse un una nueva persona. Resulta necesario procesar ese cambio para familiarizarse con un nuevo yo.

Lucas tendría que procesar, ir digiriendo esos cambios en su nuevo ser, aprender a dejar de ser estudiante de canto, y pronto tendría abiertas las puertas de los grandes teatros.

Sí, se avecinaban grandes cambios; contaría con representantes artísticos y pronto tendría agenda llena y miles de admiradores; habría que lidiar con la envidia que generaría su fama; se inflaba su “self”, su sí mismo; cambiarían su propia familia y su entorno, pero además de esto su propia residencia se estaba viendo amenazada; no sabía si se iría a Norteamérica o a Europa. Todo ello ameritaba que no perdiera su análisis.

Usualmente, cuando un paciente se ve obligado a cambiar de residencia, se le sugiere que busque continuar con el proceso analítico con un colega recomendado.  Sin embargo, en el caso de Lucas, éste no sabía dónde iba a vivir. Para regocijo nuestro, había conseguido algunos contratos en Europa. El problema que se nos presentaba era que no habría lugar de residencia, pues andaría como en una gira. Así, sin lugar y alejado de su país y ahora consolándose como tenor con fama, necesitaría “tocar base, tocar tierra”. Resultaba imperativo poder continuar con su análisis, que éste lo pudiera tener en su idioma, que lo mantuviera ligado a México. A medida que todo esto iba ocurriendo íbamos trabajando el hueco que iban implicando todas aquellas pérdidas y la necesidad inminente de finalizar el análisis, que encontrásemos cómo seguir con el setting analítico.
Fue entonces que Lucas y yo resolvimos continuar con las sesiones cuatro veces a la semana; él me llamaría por teléfono en un horario acordado previamente y que fuera viable para mí y para él, calculando que no fuera a tener función, y tal vez hubiera la necesidad de ajustar el horario día con día. Continuaríamos con el contrato analítico en virtud de que no nos encontraríamos en persona; haríamos lo posible, tanto yo de mantener la atención flotante, como él de las asociaciones libres. Él trataría de hablar en privado; me relataría aspectos que yo no podría saber, por ejemplo, si fuera pertinente mencionar que había cambios en su corte de pelo, en su arreglo personal, si presentaba ciertos movimientos tales como tics nerviosos.  Yo en cambio, tendría que agudizar mi modo de escuchar, pondría atención en la modulación de voz.  De esta manera, Lucas y yo nos percatamos que, al utilizar el análisis a distancia, estábamos resolviendo el problema que estaba ocasionando su necesidad de establecer los parámetros a los que nos atendríamos y continuaríamos con el proceso analítico. 

Para beneplácito nuestro, fuimos constatando que se fueron presentando las características que algunos autores han descrito como etapas del análisis, al alejarse de México y de viajar. Con ello, se abría una nueva posibilidad para los pacientes que en un momento dado se veían en la necesidad de alejarse de su lugar de residencia  cuando son promovidos en su trabajo o que deciden estudiar en el extranjero. Es importante resaltar que si bien el análisis a distancia es una alternativa, no hay que perder de vista que en el análisis se presenta una posible necesidad de separación, pues ésta vendrá acompañada de pérdidas que implican un proceso de duelo que hay que analizar. En el caso de Lucas, tuvimos que trabajar en la interrupción del análisis, como un “destete”, como cuando el bebé es separado del pecho de la madre, lo cual representa un gran duelo psicológico.

Hoy en día el análisis a distancia abre puertas para volver alcanzable el proceso analítico, como he intentado hacer patente, ya sea ante una interrupción necesaria motivada por el cambio de lugar de residencia de la persona, o  la falta de analistas al alcance del interesado, o que el residente esté en provincia o que Algunos residentes en provincia,
o que el analista enferme y se vea incapacitado para asistir al consultorio.

Ahora bien: el análisis a distancia puede promover la aparición de algunas deformidades en el proceso analítico. Las conductas en contra del proceso analítico que se pueden presentar por el análisis a distancia incluyen que el paciente evite el encuentro persona a persona cambiando la modalidad de intentar sustituir el consultorio por el teléfono con la disculpa de problemas de tráfico.

Haz clic para descargar en PDF.